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Acción Campesina mostró logros a representantes del FHV y de las embajadas de Alemania y Suiza

La región de Barlovento, ubicada en el estado Miranda, en el centro norte de Venezuela, es considerada como uno de los ejes cacaoteros del país. Está conformada por los municipios Acevedo, Andrés Bello, Brión, Buroz, Páez y Pedro Gual.  Y es Brión, específicamente, una de las entidades donde Acción Campesina está implementando el proyecto Rehabilitación de medios de vida para familias vulnerables en comunidades rurales y periurbanas,  con el objetivo de garantizar el acceso al agua y a las condiciones mínimas para la activación de las dinámicas agro-productivas. Este proyecto se ejecuta bajo el auspicio del Fondo Humanitario de Venezuela.

En la comunidad de Tacarigüita su gente amable y trabajadora recibió con agrado y un poco de nerviosismo, la visita de la oficial de proyectos de la Embajada Alemana, Johanna Stoeppler y Rudolf Krebs de la Embajada Alemana, así como a representante de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (@SwissDevCoop), quienes estuvieron acompañados de Paula Morales, Madeleine Marín y Francis Restrepo del FHV  y de Germán Pirela, coordinador del proyecto por Acción Campesina.

“Esta visita se hizo el pasado 20 de mayo, con la finalidad de que los donantes del Fondo pudieran conocer en el terreno, el desarrollo de los proyectos que ellos están financiando, es decir, cómo los socios implementadores están haciendo uso de esos recursos y verificar cuáles son los avances y resultados que se derivan de todo ese proceso de financiamiento y de implementación de proyectos de emergencia Humanitaria,” señaló Germán Pirela, coordinador del Proyecto.

La ocasión fue propicia para compartir con varias familias locales que participan en el proyecto, allí pudieron observar los avances de los Huertos Familiares que hasta la fecha han producido más de 14.100 kilos de vegetales, en 80 huertos.

“Es importante destacar que de estos 80 huertos, al menos 66 son atendidos por mujeres y 14 por hombres Ahí vemos la participación predominante de mujeres y eso es un dato que a los visitantes, donantes y miembros del FHV les llamó mucho la atención”

Establecer estos huertos en una zona donde escasea el agua fue toda una proeza. De allí la importancia que cobra el componente de Soluciones de Agua que se realiza en Tacarigüita y Birongo, y que fue uno de los puntos focales y de mayor interés por parte de los visitantes.

“Se trata de la rehabilitación de un pozo profundo, que tiene 91 metros de profundidad. Esta es una obra que quedó paralizada desde el año 2016 aproximadamente y que en el marco del proyecto de Rehabilitación de medios de vida hemos retomado y había un interés del Fondo y de sus donantes de ver los avances y su funcionamiento, porque gracias al proyecto, se reactivó  el pozo y en este momento está abasteciendo de agua a la comunidad de Tacarigüita.”

Esta solución de agua beneficiará a unas 1.705 personas y que el Fondo valoró muy positivamente, porque si bien a la obra le falta un tramo para su culminación definitiva,  representa una experiencia positiva de acceso al agua a la población, puntualizó Pirela..

La participación activa de las mujeres, que en su mayoría, conforman el comité de gestión comunitaria de agua, también fue muy bien ponderado por la comisión.

En este sentido, se realizó un conversatorio donde se abordaron las principales problemáticas que se derivan de la dificultad para acceder al agua. Allí  las mujeres presentes relataron cómo han venido presentando problemas de salud a nivel de la cervical por cargar agua desde los principales cauces de agua que hay en las comunidades, riachuelos o pozos cercanos y cómo ahora esto está significando tener acceso al agua de manera más inmediata.

En el encuentro con los cooperantes, también se le comunicó acerca de la rehabilitación de una estación de bombeo de agua, en Birongo, municipio Brión, que beneficiará a 790 persona más.

Todo esto conforma avances y resultados concretos que fueron compartidos en un espacio de conversación con los donantes y con nuestro cooperante que es el FHV.

Seguimos sensibilizando

En el marco de proyecto que culmina a mediados del mes de juio, en el componente de Seguridad Alimentaria y medios de vidas  se impartieron talleres de alimentación sana), donde participaron unas 20 personas y se espera llegar a 80, es decir, al total de los participantes de Huertos Familiares, para reforzar temas como: mejor aprovechamiento de los rubros agrícolas, preparación de alimentos saludables, incorporación de nuevos ingredientes, etc.

“Además, estamos dictando unos talleres de gestión de cuencas y microcuencas, en las cuales participaron 40 personas y estamos haciendo una réplica de esos talleres para llegar a 20 a 30 personas más, de manera de estar impactando a entre 60 a 70 personas”, aseguró Julio Rossa, Ing. Agrónomo del proyecto en Brión.

Igualmente, se conformaron dos brigadas juveniles ambientalistas. Una en Tacarigüita, donde participan 37 jóvenes y otra en Birongo, con 34 jóvenes.

Trabajo y ejemplo de compromiso

A pesar de ser el primer proyecto que coordino, puedo decir con orgullo que los resultados han sido positivos. Este fue un desafío y por eso, desde el punto de vista personal, me he sentido permanentemente desafiado, por las responsabilidades que implica andar en esto y en temas que no son de mi total manejo, pero me tocó aprender. Desde el punto de vista institucional, esto supone un crecimiento de AC en término de todo lo que significa el trabajo con soluciones de agua que es un área que estamos explorando todavía, conociendo y aprendiendo y eso resulta bastante importante. Eso me contenta mucho, me desafía el hecho de participar en un proyecto en calidad de coordinador, en donde siento que en mi condición de joven, en un país en crisis puedo ayudar a construir un horizonte más digno para la gente.

Germán Pirela, Coordinador del Proyecto
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Campesino, dueño de la tierra y proveedor de seguridad alimentaria

Trabajar la tierra con dedicación para obtener alimento, es lo que resume el ser campesino. Ya sea propia o de un tercero, él se encarga todos los días de labrar, cortar, germinar, podar y cargar para producir, mientras que el sol, el viento, y otras formas de vida en el entorno, son testigos de esta labor. El campesino, con sus conocimientos ancestrales y de innovación tecnológica, es capaz de gestionar los recursos como semillas, tierra, agua, insumos agrícolas, fertilizantes y controladores, para replicar la producción y sostenerla en el tiempo. 

Las extensiones de terreno alejadas de las ciudades representan el espacio donde productores agrícolas hacen vida. Establecen relaciones sólidas comunitarias, estructuran una familia y basan su sustento en el autoabastecimiento, mediante la siembra y el beneficio de la venta o trueque del excedente. Por ser quien se llena las manos de tierra, carga peso e inventa con su creatividad, todos los días para hacer florecer lo sembrado, el campesino tiene derecho sobre ella. 

Un 5 de marzo de 1960 en el campo de Carabobo se promulgó la Ley y Programa de la Reforma Agraria, por el presidente Rómulo Betancourt, que dio título de propiedad a las familias campesinas, créditos y asistencia técnica ya que las de entonces trabajaban para las grandes haciendas y no tenían conocimiento en el gestión de la siembra. 

Hoy se puede notar una mejoría en la organización de los campesinos, lo que resulta de una producción superior y beneficio para toda la comunidad donde se encuentran. Sin embargo aún existen desafíos que deben superar. En Acción Campesina hay varios casos de éxito, en los que los pequeños agricultores han cambiado su vida y la de uqienes los rodean.

Jhobert Martínez, proveedor de alimento para su familia y la comunidad

Esta es la experiencia de Jhobert Martínez, un hombre de 46 años que junto a su familia, esposa y dos hijas, han establecido el huerto que aporta a la seguridad alimentaria de su núcleo y al de su comunidad, El Progreso, Municipio Mario Briceño Iragorry del estado Aragua. Su oficio se basa en el desarrollo de aplicaciones web y el pastorado de un templo cristiano en su comunidad. Él ya sembraba pero desde el 2021, cuando ingresó al proyecto, su huerto cambió al trabajarlo con más detalle.

‘’Gracias a la ayuda de Acción Campesina comencé a sembrar de una manera más responsable y que da resultado. Yo los llamé y ellos me dieron asesoría, me instruyeron para comenzar a la vez que me dieron una escardilla nueva y semillas de buena calidad. Hemos cultivado muchísima berenjena, pepino, rábanos, ahuyama, yuca, maíz, caraota, maní, coliflor, cambur, plátano, tomate, quinchoncho, ñame’’. Comentó Jhobert sobre su experiencia.

El trabajo en el huerto, le ha permitido extender sus valores y servir al prójimo, como lo establece la religión cristiana. Mateo 20:28: Así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.

‘’Lo que hemos sacado de este terreno ha sido principalmente para el consumo de la familia, pero como tenemos la tendencia de compartir todo, hacíamos una sopa los sábados de la que comían 12 personas de la comunidad. Ha disminuido un poco, ahora lo hacemos los días lunes con 3 o 4 personas, entre adultos mayores, mujeres y niños’’. 

Debido a la sequía, el cultivo no está dando los resultados de antes, sin embargo esta familia no se detiene.

‘’Dependemos siempre de la provisión de Dios que siempre abre una puerta. Lo que pienso para darle continuidad a este proceso, y en mi fe oro a Dios para que así sea, es tener mejores herramientas. Antes de la escardilla que nos dio AC, teníamos que labrar la tierra con un pico viejo. Remover la tierra no es tan fácil, nosotros no tenemos maquinaria de ningún tipo, esto lo hago yo solo a mano y ya mi cuerpo está cansado. Ahorita padezco de una hernia a causa del esfuerzo. De todos modos pensamos en seguir’’.

Jhobert, campesino para que trabaja por su comunidad

Jhobert y su familia, tienen una capacidad infinita para dar. A través del servicio honran sus principios.

‘’El 20% de lo que no utilizamos para la sopa lo compartimos con otras familias, especialmente de la tercera edad. Les preparamos bolsas con berenjenas, tomates, pepinos, limones, parchitas, mango, aguacate y cambur verde’’. 

Empáticos, trabajadores, organizados, proactivos, innovadores y resilientes, así son los pequeños agricultores que trabajan en el campo venezolano. Es necesario reivindicar su labor para que las condiciones de los héroes de la seguridad alimentaria mejoren. 

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