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Campesino, dueño de la tierra y proveedor de seguridad alimentaria

Trabajar la tierra con dedicación para obtener alimento, es lo que resume el ser campesino. Ya sea propia o de un tercero, él se encarga todos los días de labrar, cortar, germinar, podar y cargar para producir, mientras que el sol, el viento, y otras formas de vida en el entorno, son testigos de esta labor. El campesino, con sus conocimientos ancestrales y de innovación tecnológica, es capaz de gestionar los recursos como semillas, tierra, agua, insumos agrícolas, fertilizantes y controladores, para replicar la producción y sostenerla en el tiempo. 

Las extensiones de terreno alejadas de las ciudades representan el espacio donde productores agrícolas hacen vida. Establecen relaciones sólidas comunitarias, estructuran una familia y basan su sustento en el autoabastecimiento, mediante la siembra y el beneficio de la venta o trueque del excedente. Por ser quien se llena las manos de tierra, carga peso e inventa con su creatividad, todos los días para hacer florecer lo sembrado, el campesino tiene derecho sobre ella. 

Un 5 de marzo de 1960 en el campo de Carabobo se promulgó la Ley y Programa de la Reforma Agraria, por el presidente Rómulo Betancourt, que dio título de propiedad a las familias campesinas, créditos y asistencia técnica ya que las de entonces trabajaban para las grandes haciendas y no tenían conocimiento en el gestión de la siembra. 

Hoy se puede notar una mejoría en la organización de los campesinos, lo que resulta de una producción superior y beneficio para toda la comunidad donde se encuentran. Sin embargo aún existen desafíos que deben superar. En Acción Campesina hay varios casos de éxito, en los que los pequeños agricultores han cambiado su vida y la de uqienes los rodean.

Jhobert Martínez, proveedor de alimento para su familia y la comunidad

Esta es la experiencia de Jhobert Martínez, un hombre de 46 años que junto a su familia, esposa y dos hijas, han establecido el huerto que aporta a la seguridad alimentaria de su núcleo y al de su comunidad, El Progreso, Municipio Mario Briceño Iragorry del estado Aragua. Su oficio se basa en el desarrollo de aplicaciones web y el pastorado de un templo cristiano en su comunidad. Él ya sembraba pero desde el 2021, cuando ingresó al proyecto, su huerto cambió al trabajarlo con más detalle.

‘’Gracias a la ayuda de Acción Campesina comencé a sembrar de una manera más responsable y que da resultado. Yo los llamé y ellos me dieron asesoría, me instruyeron para comenzar a la vez que me dieron una escardilla nueva y semillas de buena calidad. Hemos cultivado muchísima berenjena, pepino, rábanos, ahuyama, yuca, maíz, caraota, maní, coliflor, cambur, plátano, tomate, quinchoncho, ñame’’. Comentó Jhobert sobre su experiencia.

El trabajo en el huerto, le ha permitido extender sus valores y servir al prójimo, como lo establece la religión cristiana. Mateo 20:28: Así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.

‘’Lo que hemos sacado de este terreno ha sido principalmente para el consumo de la familia, pero como tenemos la tendencia de compartir todo, hacíamos una sopa los sábados de la que comían 12 personas de la comunidad. Ha disminuido un poco, ahora lo hacemos los días lunes con 3 o 4 personas, entre adultos mayores, mujeres y niños’’. 

Debido a la sequía, el cultivo no está dando los resultados de antes, sin embargo esta familia no se detiene.

‘’Dependemos siempre de la provisión de Dios que siempre abre una puerta. Lo que pienso para darle continuidad a este proceso, y en mi fe oro a Dios para que así sea, es tener mejores herramientas. Antes de la escardilla que nos dio AC, teníamos que labrar la tierra con un pico viejo. Remover la tierra no es tan fácil, nosotros no tenemos maquinaria de ningún tipo, esto lo hago yo solo a mano y ya mi cuerpo está cansado. Ahorita padezco de una hernia a causa del esfuerzo. De todos modos pensamos en seguir’’.

Jhobert, campesino para que trabaja por su comunidad

Jhobert y su familia, tienen una capacidad infinita para dar. A través del servicio honran sus principios.

‘’El 20% de lo que no utilizamos para la sopa lo compartimos con otras familias, especialmente de la tercera edad. Les preparamos bolsas con berenjenas, tomates, pepinos, limones, parchitas, mango, aguacate y cambur verde’’. 

Empáticos, trabajadores, organizados, proactivos, innovadores y resilientes, así son los pequeños agricultores que trabajan en el campo venezolano. Es necesario reivindicar su labor para que las condiciones de los héroes de la seguridad alimentaria mejoren. 

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