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La desaparición de las abejas provocaría una auténtica crisis alimentaria

En el mes de mayo las abejas cobran una inusual importancia. Muchas voces en todo el mundo se levantan para exigir que se frene la extinción de estos insectos tan laboriosos y tan necesarios para el equilibrio de nuestro ecosistema. Y es que las abejas son insectos que pertenecen al orden Hymenoptera, también conocidos como Apiformes o Antofilos (del griego Anthophila, que significa “que ama las flores”). Son animales muy sociables que viven en colonias y se establecen en forma de enjambres, organizados en una estricta jerarquía de tres rangos sociales: la abeja reina, los zánganos y las abejas obreras, pero lamentablemente, su número se reduce considerablemente cada año.

Según afirma la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO (por sus siglas en inglés), las abejas brindan servicios esenciales a nuestros ecosistemas y son los principales polinizadores de muchos de nuestros alimentos básicos. A pesar de todos los beneficios que aporta a la humanidad, su existencia se encuentra en la cuerda floja y con ella la latente amenaza de quedarnos sin suficiente alimento para abastecer a la población del planeta.

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“Las tasas actuales de extinción de especies son de cien a mil veces más altas de lo normal debido a las repercusiones humanas. Casi el 35 por ciento de los polinizadores invertebrados –en particular las abejas y las mariposas–, y alrededor del diecisiete por ciento de los polinizadores vertebrados –como los murciélagos– están en peligro de extinción a nivel mundial. Sin embargo, la población de polinizadores –en especial abejas y mariposas– ha disminuido de manera preocupante, debido principalmente a prácticas agrícolas intensivas, cambios en el uso de la tierra, plaguicidas (incluidos los insecticidas neonicotinoides), especies exóticas invasoras, enfermedades, plagas y el cambio climático.”

De seguir esta tendencia, al menos 100 especies de cultivos que proporcionan el 90 por ciento de los alimentos en todo el mundo, dejarían de producirse por la falta de polinizadores como la abeja.

“Las abejas están bajo la gran amenaza de los efectos combinados del cambio climático, la agricultura intensiva, el uso de pesticidas, la pérdida de biodiversidad y la contaminación. La ausencia de abejas y otros polinizadores eliminaría el café, las manzanas, las almendras, los tomates y el cacao, por nombrar solo algunos de los cultivos que dependen de la polinización. Los países deben cambiar a políticas y sistemas alimentarios más amigables y más sostenibles para los polinizadores”.

Ante esta gran amenaza, muchos organismos internacionales han sumado sus voces para pedir a los agricultores y responsables de las políticas que tomen acciones contundentes en materia protección de nuestros polinizadores. Pero no solo las organizaciones y entes gubernamentales están llamados a tomar acciones, también hay cosas que cada uno de nosotros puede hacer:

Dato curioso: Abejas de metal

Mientras la naturaleza se ve afectada por las malas prácticas de la humanidad, un grupo de científicos de todo el mundo trabaja arduamente para encontrar salidas a la catástrofe de grandes proporciones que pudiera ocurrir si llegaran a extinguirse las abejas.

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Es así como al puro estilo una serie de ciencia ficción, científicos desarrollaron “drones abeja” que complementen las labores de polinización de estos insectos, y así evitar una crisis ambiental a nivel mundial.

Estos experimentos no buscan sustituir o reemplazar a los animales polinizadores, sino de alguna forma compensar la gran disminución que han sufrido estas especies.

Les dejamos este video como una manera de crear conciencia y evitar que siga el decrecimiento y extinción de algunos tipos de abejas y otras especies necesarias para la existencia humana.  VIDEO

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Acción Campesina mostró logros a representantes del FHV y de las embajadas de Alemania y Suiza

La región de Barlovento, ubicada en el estado Miranda, en el centro norte de Venezuela, es considerada como uno de los ejes cacaoteros del país. Está conformada por los municipios Acevedo, Andrés Bello, Brión, Buroz, Páez y Pedro Gual.  Y es Brión, específicamente, una de las entidades donde Acción Campesina está implementando el proyecto Rehabilitación de medios de vida para familias vulnerables en comunidades rurales y periurbanas,  con el objetivo de garantizar el acceso al agua y a las condiciones mínimas para la activación de las dinámicas agro-productivas. Este proyecto se ejecuta bajo el auspicio del Fondo Humanitario de Venezuela.

En la comunidad de Tacarigüita su gente amable y trabajadora recibió con agrado y un poco de nerviosismo, la visita de la oficial de proyectos de la Embajada Alemana, Johanna Stoeppler y Rudolf Krebs de la Embajada Alemana, así como a representante de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (@SwissDevCoop), quienes estuvieron acompañados de Paula Morales, Madeleine Marín y Francis Restrepo del FHV  y de Germán Pirela, coordinador del proyecto por Acción Campesina.

“Esta visita se hizo el pasado 20 de mayo, con la finalidad de que los donantes del Fondo pudieran conocer en el terreno, el desarrollo de los proyectos que ellos están financiando, es decir, cómo los socios implementadores están haciendo uso de esos recursos y verificar cuáles son los avances y resultados que se derivan de todo ese proceso de financiamiento y de implementación de proyectos de emergencia Humanitaria,” señaló Germán Pirela, coordinador del Proyecto.

La ocasión fue propicia para compartir con varias familias locales que participan en el proyecto, allí pudieron observar los avances de los Huertos Familiares que hasta la fecha han producido más de 14.100 kilos de vegetales, en 80 huertos.

“Es importante destacar que de estos 80 huertos, al menos 66 son atendidos por mujeres y 14 por hombres Ahí vemos la participación predominante de mujeres y eso es un dato que a los visitantes, donantes y miembros del FHV les llamó mucho la atención”

Establecer estos huertos en una zona donde escasea el agua fue toda una proeza. De allí la importancia que cobra el componente de Soluciones de Agua que se realiza en Tacarigüita y Birongo, y que fue uno de los puntos focales y de mayor interés por parte de los visitantes.

“Se trata de la rehabilitación de un pozo profundo, que tiene 91 metros de profundidad. Esta es una obra que quedó paralizada desde el año 2016 aproximadamente y que en el marco del proyecto de Rehabilitación de medios de vida hemos retomado y había un interés del Fondo y de sus donantes de ver los avances y su funcionamiento, porque gracias al proyecto, se reactivó  el pozo y en este momento está abasteciendo de agua a la comunidad de Tacarigüita.”

Esta solución de agua beneficiará a unas 1.705 personas y que el Fondo valoró muy positivamente, porque si bien a la obra le falta un tramo para su culminación definitiva,  representa una experiencia positiva de acceso al agua a la población, puntualizó Pirela..

La participación activa de las mujeres, que en su mayoría, conforman el comité de gestión comunitaria de agua, también fue muy bien ponderado por la comisión.

En este sentido, se realizó un conversatorio donde se abordaron las principales problemáticas que se derivan de la dificultad para acceder al agua. Allí  las mujeres presentes relataron cómo han venido presentando problemas de salud a nivel de la cervical por cargar agua desde los principales cauces de agua que hay en las comunidades, riachuelos o pozos cercanos y cómo ahora esto está significando tener acceso al agua de manera más inmediata.

En el encuentro con los cooperantes, también se le comunicó acerca de la rehabilitación de una estación de bombeo de agua, en Birongo, municipio Brión, que beneficiará a 790 persona más.

Todo esto conforma avances y resultados concretos que fueron compartidos en un espacio de conversación con los donantes y con nuestro cooperante que es el FHV.

Seguimos sensibilizando

En el marco de proyecto que culmina a mediados del mes de juio, en el componente de Seguridad Alimentaria y medios de vidas  se impartieron talleres de alimentación sana), donde participaron unas 20 personas y se espera llegar a 80, es decir, al total de los participantes de Huertos Familiares, para reforzar temas como: mejor aprovechamiento de los rubros agrícolas, preparación de alimentos saludables, incorporación de nuevos ingredientes, etc.

“Además, estamos dictando unos talleres de gestión de cuencas y microcuencas, en las cuales participaron 40 personas y estamos haciendo una réplica de esos talleres para llegar a 20 a 30 personas más, de manera de estar impactando a entre 60 a 70 personas”, aseguró Julio Rossa, Ing. Agrónomo del proyecto en Brión.

Igualmente, se conformaron dos brigadas juveniles ambientalistas. Una en Tacarigüita, donde participan 37 jóvenes y otra en Birongo, con 34 jóvenes.

Trabajo y ejemplo de compromiso

A pesar de ser el primer proyecto que coordino, puedo decir con orgullo que los resultados han sido positivos. Este fue un desafío y por eso, desde el punto de vista personal, me he sentido permanentemente desafiado, por las responsabilidades que implica andar en esto y en temas que no son de mi total manejo, pero me tocó aprender. Desde el punto de vista institucional, esto supone un crecimiento de AC en término de todo lo que significa el trabajo con soluciones de agua que es un área que estamos explorando todavía, conociendo y aprendiendo y eso resulta bastante importante. Eso me contenta mucho, me desafía el hecho de participar en un proyecto en calidad de coordinador, en donde siento que en mi condición de joven, en un país en crisis puedo ayudar a construir un horizonte más digno para la gente.

Germán Pirela, Coordinador del Proyecto
Agricultura organica

¿Cómo la agricultura orgánica mitiga el cambio climático?

El 4 de abril el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) publicó un informe en el que expone datos alarmantes sobre el detrimento de los ecosistemas y las formas de vida. También incluyó medidas para disminuir sus efectos de aquí al 2025, de lo contrario la catástrofe será inimaginable. Aquí entra la influencia directa de la agricultura como actividad humana que explota los recursos de la tierra y que impacta directamente en ella. Ante esta situación Acción Campesina basa su actuación en sostener acciones, proyectos y estrategias que mitigan las consecuencias de dicho proceso.

Para producir alimentos se necesita agua, semillas, fertilizantes y controladores de plagas, recursos básicos para su sostenibilidad. El desequilibrio se presenta cuándo estos son empleados de formas que atentan contra el ecosistema donde se implanta el cultivo. 

De acuerdo al ingeniero y coordinador del componente agronómico del proyecto Huertos Familiares, Diego Diamont, ‘’todo proceso agrícola tiene entrada y salida. Todo lo que se introduzca mediante insumos químicos o biológicos, como la semilla, los fertilizantes y los controladores de plaga, generan un impacto en el medio ambiente, empezando por el suelo y el agua’’.

Cultivo de maíz, la Guajira, estado Zulia

En la actualidad la siembra del maíz, cereal que tiene miles de años de cultivo, es común utilizar la urea como fertilizante químico nitrogenado. Esto representa un riesgo ya que debido a su alta volatilidad contamina las aguas y la atmósfera, tal como lo explica el ingeniero. 

‘’Para ayudar al proceso productivo de este rubro se considera que son 200 kg por hectárea, dependiendo de la cantidad de nitrógeno que haya disponible en el suelo. La úrea es volátil, por lo que solo el 46% es aprovechado en la planta, el resto se evapora o se percola en el suelo, impactando a la atmósfera o las aguas. Una parte es reciclada en procesos vitales y el resto se acumula, afectando a los organismos vivos’’. 

Humus de lombriz, alternativa a la úrea contra el cambio climático

La agricultura proporciona la segunda mayor parte del potencial de mitigación del cambio climático, de acuerdo al informe. También resalta la adopción de dietas saludables y sostenibles, aquellas centradas en alimentos de origen vegetal y de bajo impacto ambiental.

Además del riego por goteo, la utilización de insumos biológicos para controlar las plagas, como los que son a base de hongos trichoderma y beauveria, o la siembra de plantas aromáticas como la albahaca; el humus producido a partir de la lombricultura es una de las técnicas de agricultura orgánica más empleadas en los proyectos de Acción Campesina. 

El excremento de las lombrices rojas, conocidas como californianas (Eisenia foetida Sav), es muy beneficioso para el suelo. Los residuos obtenidos luego de que digieren la materia orgánica, sirven para aportar nitrógeno, fósforo, potasio y calcio a los cultivos. 

‘’Esto se puede utilizar a pequeña, mediana y gran escala. Si logramos que los productores agrícolas entiendan que esta es una alternativa para llevar alimentos sanos a la mesa y que por otro lado estamos siendo protectores del medio ambiente, lograremos conservar los recursos naturales por mucho más tiempo’’. Comentó el ingeniero agrónomo.

Otras ventajas del humus son la prevención de enfermedades en las plantas. Asimismo facilita el enraizamiento, evita la deshidratación, contribuye en la regulación del pH del suelo, la producción es sostenible en el tiempo y de bajo costo.

Algunas de las desventajas que resalta el ingeniero de las técnicas de agricultura orgánica es que los insumos se obtienen de procesos más lentos que los químicos debido a su origen natural. Aún así, con estrategias y planes para su reproducción sostenida puede lograrse un modelo exitoso de agricultura orgánica, entre los que destacan los huertos familiares. 

Los Wayuu Asistencia humanitaria

En el Semiárido venezolano habita un pueblo ancestral : Los Wayuu

Al hablar del semiárido en Venezuela es necesario mencionar que este comprende desde la zona norte del país, específicamente desde el estado Zulia, pasando por Falcón, la zona costera, hasta la altiplanicie de Barquisimeto. De acuerdo a Fundapaz, Fundación para el desarrollo en justicia y paz, ubicada en Argentina, este ecosistema equivale a 28.695 km, lo que representa el 2.66% del territorio nacional. Tiene particularidades culturales y biológicas que lo diferencian de otros ecosistemas. En el caso del semiárido de la entidad zuliana, el espacio está ocupado por el pueblo indígena Wayuu o Guajiros.

Esta población ancestral habita la península de Guajira y se identifica por su cultura basada en el matricentrismo, la organización por clanes y el aprovechamiento de los recursos. La comercialización del chivo y tubérculos como el maní y el merey son algunos.

 ”Alijuna” es un término empleado por los Wayuu para referirse a la persona que no pertenece al clan. La madre es quien traspasa el linaje a la familia. En esta cultura cuando a la mujer le llega la menstruación por primera vez, las niñas deben estar un tiempo encerradas por seguridad y para aprender tareas cotidianas como el tejido. 

Superando los desafíos de la zona semiárida 

Para hacer frente a la compleja situación en la Guajira, derivada de la crisis humanitaria, Acción Campesina promueve encuentros con las personas de las comunidades rurales y articula proyectos que las benefician en materia de seguridad alimentaria con la instalación de huertos orgánicos; agua y saneamiento con las soluciones de agua; salud con la dotación de kits de higiene, métodos anticonceptivos y formación de auxiliares de salud; y educación con la capacitación de profesores. 

Lo anterior es una respuesta para equilibrar las condiciones de vida en esta parte del semiárido venezolano que están gravemente afectadas y cuya problemática se ha acrecentado por la pandemia de COVID-19. En este sentido Yelmi Urrutia, asistente a la coordinación del proyecto Huertos Familiares de Acción Campesina explicó en el Segundo Congreso de Mujeres Líderes Para la Sostenibilidad

‘’Donde antes llegaba el gas doméstico, ahora tienen que cocinar con leña y otros tipos de combustible. La crisis ha hecho que sea una carga añadida para la larga jornada de las mujeres. Lo mismo sucede con el agua, han ido colapsando los sistemas de agua potable, es muy irregular el suministro. En la Guajira venezolana del estado Zulia, se abastecen del jagüey’’.  

Pese a estos desafíos, la comunidad indígena Wayuu es resiliente como el cactus que crece en medio del desierto, con poca agua pero firme y jugoso. Ellos continúan trabajando y haciendo frente a las adversidades para preservar su riqueza cultural, empapada por su idioma, artesanías y formas de asociación. 

Otra consecuencia de la crisis es la migración de los profesionales como los docentes hacia la zona central del país a ciudades como Caracas, Maracay o Valencia, otros optan por cambiar de oficio. Algunos prefieren dedicarse a la economía informal debido a la precariedad de los salarios. Quienes aún permanecen en la docencia dan clases con sobrecarga de alumnos, pues la oferta de docentes ha mermado. 

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Niños y jóvenes siembran su alimento en el huerto escolar

Cuando un niño germina la primera semilla, la cuida y luego se alimenta del fruto, está aprendiendo a ser responsable de su seguridad aliementaria. Este proceso en el hogar tiene acompañamiento de los padres y demás familiares que transmiten el conocimiento. En el contexto educativo interactúan otras partes, profesores, compañeros de clase y el resto del personal, directivo y administrativo, hace que se generen otro tipo de relaciones en la siembra.

En el marco del proyecto ‘’Fortalecimiento de la producción local y soluciones de medios de vida basadas en el mercado’’ la escuela se ha convertido en un espacio para replicar métodos de producción, con la asistencia de los ingenieros y promotores de Acción Campesina. 

Un huerto escolar por municipio

Durante la gestión de este proyecto se han instalado nueve huertos escolares de hasta 2.500 m2. Son tres por municipio, en Santiago Mariño, estado Aragua y, Andrés Eloy Blanco y Morán en Lara. Con estas prácticas los alumnos desarrollan su capacidad de organización, aprenden sobre la agricultura como medio de vida, a la vez que afianzan su sentido de pertenencia y conciencia medioambiental.

Esto se manifiesta con los estudiantes de cuarto grado de la Unidad Educativa Nacional Bolivariana Boro Mamonal, del Municipio Morán, con la asistencia del Ingeniero agrónomo César Lucena y el promotor social Roger García. Sembraron en presencia del personal directivo, docentes, padres y representantes, calabacín, cilantro, cebollín, caraota, lechuga, tomate, pimentón y ají dulce. 

‘’Los estudiantes quedaron contentos con el compromiso de atender, cuidar y mantener el huerto escolar, mediante las prácticas agrícolas respectivas’’. Comentó Roger García.

También en el bachillerato de la Unidad Educativa Nacional Jesús Arfilio Mogollón Ovalles, del mismo municipio, aprovecharon la oportunidad para establecer el huerto escolar. Sembraron cilantro, cebollín, lechuga, perejil, tomate, pimentón y ají dulce.

‘’Los estudiantes demostraron interés y se comprometieron a cuidar dicho huerto escolar implementando las labores culturales que amerita durante su desarrollo’’. Explicó Roger García.

Más tierra fértil para los huertos escolares, está ubicada en el otro municipio larense, Andrés Eloy Blanco. En la Unidad Educativa Jesús David Carrera Hernández, ya van por la segunda siembra. Son 10 niños que junto a su maestra, han asumido el compromiso de cuidar el cultivo. Al igual que los 20 alumnos de la Unidad Educativa Nacional Bolivariana Rancho Grande. El tercero, en el Liceo Bolivariano José Bernabé Alvarado, es atendido por 36 jóvenes que con esmero y dedicación siembran su alimento. 

Hacía Aragua, en el municipio Santiago Mariño, se encuentra uno de los huertos escolares en la iglesia cristiana Enciende Una Luz, ubicada en Las Mercedes de Paya. Es un lugar de encuentro donde 15 niños participan, los mismos que van a recibir clases de refuerzo y estudios bíblicos. La responsable del huerto es la sra Yaquelin Gómez.

‘’Hemos visto la respuesta de Dios por medio de Acción Campesina. Estamos cultivando esta preciosa semilla de hortalizas con los niños. Ha servido de motivación para ellos, para que tengan mayor interés en comer más sano al integrarlas en los alimentos ’’. Expresó Yaquelin Gómez.

La cosecha de los huertos escolares va dirigida al beneficio de los niños y sus familias. En la escuela, los estudiantes gozan del alimento que sembraron en el programa de alimentación escolar (PAE). La iglesia emplea las frutas y hortalizas para preparar el menú. En algunos huertos, como los de Andrés Eloy Blanco, la comunidad aprovecha lo que cultivan en estos espacios. 

Crear y manejar un huerto escolar

De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en su manual Crear y Manejar un huerto escolar, los terrenos de las escuelas representan:

• Una fuente de alimentos para mejorar la dieta de los niños y su salud;

• Una fuente de influencias saludables (agua potable, actividad física, letrinas o retretes higiénicos, lavabos y almuerzos escolares);

• Un lugar para aprender (sobre la naturaleza, la agricultura y la nutrición);

• Un lugar para el disfrute y el esparcimiento (flores, arbustos, sombra, áreas de

juegos y lugares donde se consumen las comidas);

• una lección constante sobre el medio ambiente y un motivo de orgullo por la propia

escuela.

Un huerto escolar es la representación de la siembra de conocimiento, experiencias y prácticas que convierten al espacio baldío en alimento para los niños que participan.  

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Campesino, dueño de la tierra y proveedor de seguridad alimentaria

Trabajar la tierra con dedicación para obtener alimento, es lo que resume el ser campesino. Ya sea propia o de un tercero, él se encarga todos los días de labrar, cortar, germinar, podar y cargar para producir, mientras que el sol, el viento, y otras formas de vida en el entorno, son testigos de esta labor. El campesino, con sus conocimientos ancestrales y de innovación tecnológica, es capaz de gestionar los recursos como semillas, tierra, agua, insumos agrícolas, fertilizantes y controladores, para replicar la producción y sostenerla en el tiempo. 

Las extensiones de terreno alejadas de las ciudades representan el espacio donde productores agrícolas hacen vida. Establecen relaciones sólidas comunitarias, estructuran una familia y basan su sustento en el autoabastecimiento, mediante la siembra y el beneficio de la venta o trueque del excedente. Por ser quien se llena las manos de tierra, carga peso e inventa con su creatividad, todos los días para hacer florecer lo sembrado, el campesino tiene derecho sobre ella. 

Un 5 de marzo de 1960 en el campo de Carabobo se promulgó la Ley y Programa de la Reforma Agraria, por el presidente Rómulo Betancourt, que dio título de propiedad a las familias campesinas, créditos y asistencia técnica ya que las de entonces trabajaban para las grandes haciendas y no tenían conocimiento en el gestión de la siembra. 

Hoy se puede notar una mejoría en la organización de los campesinos, lo que resulta de una producción superior y beneficio para toda la comunidad donde se encuentran. Sin embargo aún existen desafíos que deben superar. En Acción Campesina hay varios casos de éxito, en los que los pequeños agricultores han cambiado su vida y la de uqienes los rodean.

Jhobert Martínez, proveedor de alimento para su familia y la comunidad

Esta es la experiencia de Jhobert Martínez, un hombre de 46 años que junto a su familia, esposa y dos hijas, han establecido el huerto que aporta a la seguridad alimentaria de su núcleo y al de su comunidad, El Progreso, Municipio Mario Briceño Iragorry del estado Aragua. Su oficio se basa en el desarrollo de aplicaciones web y el pastorado de un templo cristiano en su comunidad. Él ya sembraba pero desde el 2021, cuando ingresó al proyecto, su huerto cambió al trabajarlo con más detalle.

‘’Gracias a la ayuda de Acción Campesina comencé a sembrar de una manera más responsable y que da resultado. Yo los llamé y ellos me dieron asesoría, me instruyeron para comenzar a la vez que me dieron una escardilla nueva y semillas de buena calidad. Hemos cultivado muchísima berenjena, pepino, rábanos, ahuyama, yuca, maíz, caraota, maní, coliflor, cambur, plátano, tomate, quinchoncho, ñame’’. Comentó Jhobert sobre su experiencia.

El trabajo en el huerto, le ha permitido extender sus valores y servir al prójimo, como lo establece la religión cristiana. Mateo 20:28: Así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.

‘’Lo que hemos sacado de este terreno ha sido principalmente para el consumo de la familia, pero como tenemos la tendencia de compartir todo, hacíamos una sopa los sábados de la que comían 12 personas de la comunidad. Ha disminuido un poco, ahora lo hacemos los días lunes con 3 o 4 personas, entre adultos mayores, mujeres y niños’’. 

Debido a la sequía, el cultivo no está dando los resultados de antes, sin embargo esta familia no se detiene.

‘’Dependemos siempre de la provisión de Dios que siempre abre una puerta. Lo que pienso para darle continuidad a este proceso, y en mi fe oro a Dios para que así sea, es tener mejores herramientas. Antes de la escardilla que nos dio AC, teníamos que labrar la tierra con un pico viejo. Remover la tierra no es tan fácil, nosotros no tenemos maquinaria de ningún tipo, esto lo hago yo solo a mano y ya mi cuerpo está cansado. Ahorita padezco de una hernia a causa del esfuerzo. De todos modos pensamos en seguir’’.

Jhobert, campesino para que trabaja por su comunidad

Jhobert y su familia, tienen una capacidad infinita para dar. A través del servicio honran sus principios.

‘’El 20% de lo que no utilizamos para la sopa lo compartimos con otras familias, especialmente de la tercera edad. Les preparamos bolsas con berenjenas, tomates, pepinos, limones, parchitas, mango, aguacate y cambur verde’’. 

Empáticos, trabajadores, organizados, proactivos, innovadores y resilientes, así son los pequeños agricultores que trabajan en el campo venezolano. Es necesario reivindicar su labor para que las condiciones de los héroes de la seguridad alimentaria mejoren. 

Ver más: Día del campesino: Una historia de lucha

Día del campesino: una historia de lucha

                                                                                          Por: Alexander Cambero

En los surcos del campo se creó la nación olvidada. El fuego de fusiles que disparaban en la búsqueda de la libertad terminó logrando una independencia que dejó al campesino como un ser al cual los distintos gobiernos no le dieron mayor importancia.

En el poder cambiaron los apellidos y sus apetencias. Sin embargo, los campesinos siguieron siendo los últimos eslabones de una cadena de intereses.

El maestro Rómulo Gallegos fue un hombre que penetró la patria recóndita, en su rol como escritor, sostenía: “Venezuela tiene que reivindicar al campesino.”  Su amor por las tierras ignotas, que millones de compatriotas desconocían, lo hizo un embajador que abrió puertas en la conciencia de una nación. En su obra cumbre, Doña Bárbara, publicada el 15 de febrero de 1929, planteaba, entre otras cosas, la desigualdad en el campo venezolano. Las enormes injusticias sociales que hicieron de los hombres bestias que masticaban pobreza.

Fue así como el 19 de octubre del año 1948, el presidente Rómulo Gallegos, ponía el ejecútese a la ley de Reforma Agraria. Se crea el Instituto Agrario Nacional (IAN). Era la primera vez que un gobierno se ocupaba de brindarle una herramienta jurídica que garantizaba equidad al campesino.  

Desafortunadamente, el golpe de estado del 24 de noviembre de 1948 acabó con aquella ilusión. Un oscuro túnel dictatorial se atravesó en el proyecto reivindicativo.

Caída la tenebrosa experiencia, la gestión democrática del presidente Rómulo Betancourt se propuso, como primera acción del gobierno democrático, un verdadero acto de justicia.  El 5 de marzo de 1960, en el Campo de Carabobo, se ponía en marcha la Ley de Reforma agraria. Allí donde conquistamos la libertad se le daba el ejecútese a una segunda independencia, que protegía a los mayores desasistidos de nuestra historia, las principales víctimas de las injusticias y el latifundio.

En Carabobo la nación se reencontró con ella misma. La democracia unía a sus hijos, honraba un compromiso de siglos. Los campesinos enarbolaban las mismas banderas que alzaron nuestros héroes.

Una voz autorizada

En el marco de un nuevo aniversario del Día del Campesino en Venezuela, conversamos con el reconocido ingeniero agrónomo  Werner Gutiérrez Ferrer. Su experiencia es amplia. Fue decano de la facultad de agronomía de la universidad del Zulia. En la actualidad sigue siendo profesor de esa casa de estudios. Además, asesora una buena cantidad de gremios, es conferencista habitual de encuentros agrícolas. Igualmente conduce un prestigioso programa de radio en la ciudad de Maracaibo. Con suma gentileza nos fue dejando sus reflexiones sobre el mundo rural.

¿Por qué se conmemora el Día del Campesino?

El 5 de marzo de 1970 el presidente Rafael Caldera decreta el día del campesino. Al cumplirse diez años de la promulgación de la Ley de Reforma Agraria en el Campo de Carabobo. El primer mandatario nacional Rómulo Betancourt, fue el encargado de hacer justicia en esa oportunidad. Luego, la continuidad administrativa democrática en manos del primer dignatario socialcristiano reconocía la gesta civil más importante de la historia. Era un tributo que se les rendía a los hombres y mujeres del campo, que con su esfuerzo contribuían  con el engrandecimiento de la nación.

¿El campesino solo es el pequeño productor?

Es un error instalado desde hace décadas, según el cual: campesino solo es el pequeño productor.  Realmente todo productor del campo, sean pequeños, medianos y grandes llevan ese honroso nombre. Sean estos quienes cultivan la tierra o se dediquen a la cría. Esa jerarquización, nacida desde la experiencia latifundista, debe ser desterrada para lograr mayor equidad.

¿Qué se logró con la reforma agraria?

Sin lugar a dudas la Ley marca un antes y un después en la agricultura venezolana. Desde la década del sesenta hasta la llegada de Hugo Chávez al poder, hubo un avance importante en el sector. Se puede demostrar estadísticamente el crecimiento sostenido en rubros importantísimos para le economía endógena como el maíz y el arroz. El crecimiento sostenido de nuestros rebaños bovinos. Asimismo el acompañamiento técnico con programas destinados a cubrir todo el territorio nacional. El desarrollo de grandes extensiones de riego en diferentes zonas de Venezuela. Las vías de penetración rural y con ellas llegaron la escuela y la medicatura.

Los organismos crediticios funcionaban. La investigación logró un banco de datos, potencialidades y oportunidades que fue la envidia en el hemisferio. La nación logró autoabastecerse en importantes rubros. Además,  los excedentes fueron al mercado internacional. El desarrollo en el campo fue logrando importantes éxitos. El sueño de no depender de la renta petrolera parecía estar a las puertas, lamentablemente una visión anacrónica llegó al poder.

¿Qué pasó después?

El gobierno de Hugo Chávez se levantaba sobre una supuesta bandera de defensa del campesino. El gobierno revolucionario promulga la Ley de Tierras en el año 2001. Como gancho para atrapar incautos hablaban de la justa distribución de la tierra. Se hace una campaña, para los que al entender del chavismo, era latifundio en Venezuela. Como esa Ley tenía demasiados vacíos importantes, nunca se reglamentó la aplicación del instrumento legal, jamás explicaron que era latifundio para ellos. Simplemente se levantó esa bandera con fines proselitistas.

¿Cómo está el campesino hoy?

El campesino venezolano después de veintiún años de promulgada esa Ley. Con casi veintitrés de experiencia Chávez- Maduro se siente defraudado. Lejos de  haber realizado una distribución de la tierra que verdaderamente reivindicara el espíritu de la justicia, hizo que naciera una casta boli burguesa amparada por ser el gobierno mismo apoderándose de todo.

Grandes extensiones de tierra ahora son parte de la fortuna mal habida de militares, políticos y gente de dudosa reputación. Oscuros personajes que forman parte del entorno en Miraflores.

Por otra parte, el estado venezolano es el mayor terrateniente de la nación. Cerca de seis millones de hectáreas fueron confiscadas a sus legítimos dueños. Los  gobiernso de Chávez y Maduro levantaron una bandera en contra el latifundio. Ahora son ellos los verdaderos latifundistas. Grandes hatos que estaban completamente productivos, hoy son espacios llenos de maleza. Ante esta realidad tenemos que decir que el campesino venezolano vive hoy en peores condiciones que antes de la llegada de Hugo Chávez al poder. Y lo decimos no solo por no tener acceso a tierras, sino por carecer de créditos agrícolas. Ningún país puede crecer sin financiamiento bancario. Tenemos más de tres años sin este tipo de apoyo. Acá se desmontó el apoyo técnico.

¿Cómo hace el campesino para mantenerse?  

El campesino venezolano trabaja con las uñas. Solo el deseo de mantener a su familia, el profundo amor que tienen por la actividad, que nació por herencia familiar, lo que los sostiene. Son los tercos del campo que creen en la recuperación de la patria. Ese esfuerzo titánico abre caminos para la esperanza. Son los campesinos del sector privado los que se alzan para mostrar una posibilidad. Todos los planes gubernamentales han fracasado, este gobierno estafó al campo.

¿Qué hacemos?  

Según algunos, poseemos más de treinta millones de hectáreas para la producción. Solo utilizamos un 25 por ciento. Somos una de las naciones con mayores reservas territoriales del planeta. Esa es una gran oportunidad, pero para cambiar esto: tenemos que transformar el campo venezolano. Que podamos cambiar una visión anacrónica por aquella que tenga en la inversión vigorosa, la implementación de nuevas tecnologías, el plan rector de un proyecto nacional que redunde en el apoyo campesino.

El mejor homenaje que podemos brindarle a la gente del medio rural es apuntalarlos. Darles herramientas para que la semilla pueda brindar su fruto.