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Niños y jóvenes siembran su alimento en el huerto escolar

Cuando un niño germina la primera semilla, la cuida y luego se alimenta del fruto, está aprendiendo a ser responsable de su seguridad aliementaria. Este proceso en el hogar tiene acompañamiento de los padres y demás familiares que transmiten el conocimiento. En el contexto educativo interactúan otras partes, profesores, compañeros de clase y el resto del personal, directivo y administrativo, hace que se generen otro tipo de relaciones en la siembra.

En el marco del proyecto ‘’Fortalecimiento de la producción local y soluciones de medios de vida basadas en el mercado’’ la escuela se ha convertido en un espacio para replicar métodos de producción, con la asistencia de los ingenieros y promotores de Acción Campesina. 

Un huerto escolar por municipio

Durante la gestión de este proyecto se han instalado nueve huertos escolares de hasta 2.500 m2. Son tres por municipio, en Santiago Mariño, estado Aragua y, Andrés Eloy Blanco y Morán en Lara. Con estas prácticas los alumnos desarrollan su capacidad de organización, aprenden sobre la agricultura como medio de vida, a la vez que afianzan su sentido de pertenencia y conciencia medioambiental.

Esto se manifiesta con los estudiantes de cuarto grado de la Unidad Educativa Nacional Bolivariana Boro Mamonal, del Municipio Morán, con la asistencia del Ingeniero agrónomo César Lucena y el promotor social Roger García. Sembraron en presencia del personal directivo, docentes, padres y representantes, calabacín, cilantro, cebollín, caraota, lechuga, tomate, pimentón y ají dulce. 

‘’Los estudiantes quedaron contentos con el compromiso de atender, cuidar y mantener el huerto escolar, mediante las prácticas agrícolas respectivas’’. Comentó Roger García.

También en el bachillerato de la Unidad Educativa Nacional Jesús Arfilio Mogollón Ovalles, del mismo municipio, aprovecharon la oportunidad para establecer el huerto escolar. Sembraron cilantro, cebollín, lechuga, perejil, tomate, pimentón y ají dulce.

‘’Los estudiantes demostraron interés y se comprometieron a cuidar dicho huerto escolar implementando las labores culturales que amerita durante su desarrollo’’. Explicó Roger García.

Más tierra fértil para los huertos escolares, está ubicada en el otro municipio larense, Andrés Eloy Blanco. En la Unidad Educativa Jesús David Carrera Hernández, ya van por la segunda siembra. Son 10 niños que junto a su maestra, han asumido el compromiso de cuidar el cultivo. Al igual que los 20 alumnos de la Unidad Educativa Nacional Bolivariana Rancho Grande. El tercero, en el Liceo Bolivariano José Bernabé Alvarado, es atendido por 36 jóvenes que con esmero y dedicación siembran su alimento. 

Hacía Aragua, en el municipio Santiago Mariño, se encuentra uno de los huertos escolares en la iglesia cristiana Enciende Una Luz, ubicada en Las Mercedes de Paya. Es un lugar de encuentro donde 15 niños participan, los mismos que van a recibir clases de refuerzo y estudios bíblicos. La responsable del huerto es la sra Yaquelin Gómez.

‘’Hemos visto la respuesta de Dios por medio de Acción Campesina. Estamos cultivando esta preciosa semilla de hortalizas con los niños. Ha servido de motivación para ellos, para que tengan mayor interés en comer más sano al integrarlas en los alimentos ’’. Expresó Yaquelin Gómez.

La cosecha de los huertos escolares va dirigida al beneficio de los niños y sus familias. En la escuela, los estudiantes gozan del alimento que sembraron en el programa de alimentación escolar (PAE). La iglesia emplea las frutas y hortalizas para preparar el menú. En algunos huertos, como los de Andrés Eloy Blanco, la comunidad aprovecha lo que cultivan en estos espacios. 

Crear y manejar un huerto escolar

De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en su manual Crear y Manejar un huerto escolar, los terrenos de las escuelas representan:

• Una fuente de alimentos para mejorar la dieta de los niños y su salud;

• Una fuente de influencias saludables (agua potable, actividad física, letrinas o retretes higiénicos, lavabos y almuerzos escolares);

• Un lugar para aprender (sobre la naturaleza, la agricultura y la nutrición);

• Un lugar para el disfrute y el esparcimiento (flores, arbustos, sombra, áreas de

juegos y lugares donde se consumen las comidas);

• una lección constante sobre el medio ambiente y un motivo de orgullo por la propia

escuela.

Un huerto escolar es la representación de la siembra de conocimiento, experiencias y prácticas que convierten al espacio baldío en alimento para los niños que participan.  

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