Los Wayuu Asistencia humanitaria

En el Semiárido venezolano habita un pueblo ancestral : Los Wayuu

Al hablar del semiárido en Venezuela es necesario mencionar que este comprende desde la zona norte del país, específicamente desde el estado Zulia, pasando por Falcón, la zona costera, hasta la altiplanicie de Barquisimeto. De acuerdo a Fundapaz, Fundación para el desarrollo en justicia y paz, ubicada en Argentina, este ecosistema equivale a 28.695 km, lo que representa el 2.66% del territorio nacional. Tiene particularidades culturales y biológicas que lo diferencian de otros ecosistemas. En el caso del semiárido de la entidad zuliana, el espacio está ocupado por el pueblo indígena Wayuu o Guajiros.

Esta población ancestral habita la península de Guajira y se identifica por su cultura basada en el matricentrismo, la organización por clanes y el aprovechamiento de los recursos. La comercialización del chivo y tubérculos como el maní y el merey son algunos.

 ”Alijuna” es un término empleado por los Wayuu para referirse a la persona que no pertenece al clan. La madre es quien traspasa el linaje a la familia. En esta cultura cuando a la mujer le llega la menstruación por primera vez, las niñas deben estar un tiempo encerradas por seguridad y para aprender tareas cotidianas como el tejido. 

Superando los desafíos de la zona semiárida 

Para hacer frente a la compleja situación en la Guajira, derivada de la crisis humanitaria, Acción Campesina promueve encuentros con las personas de las comunidades rurales y articula proyectos que las benefician en materia de seguridad alimentaria con la instalación de huertos orgánicos; agua y saneamiento con las soluciones de agua; salud con la dotación de kits de higiene, métodos anticonceptivos y formación de auxiliares de salud; y educación con la capacitación de profesores. 

Lo anterior es una respuesta para equilibrar las condiciones de vida en esta parte del semiárido venezolano que están gravemente afectadas y cuya problemática se ha acrecentado por la pandemia de COVID-19. En este sentido Yelmi Urrutia, asistente a la coordinación del proyecto Huertos Familiares de Acción Campesina explicó en el Segundo Congreso de Mujeres Líderes Para la Sostenibilidad

‘’Donde antes llegaba el gas doméstico, ahora tienen que cocinar con leña y otros tipos de combustible. La crisis ha hecho que sea una carga añadida para la larga jornada de las mujeres. Lo mismo sucede con el agua, han ido colapsando los sistemas de agua potable, es muy irregular el suministro. En la Guajira venezolana del estado Zulia, se abastecen del jagüey’’.  

Pese a estos desafíos, la comunidad indígena Wayuu es resiliente como el cactus que crece en medio del desierto, con poca agua pero firme y jugoso. Ellos continúan trabajando y haciendo frente a las adversidades para preservar su riqueza cultural, empapada por su idioma, artesanías y formas de asociación. 

Otra consecuencia de la crisis es la migración de los profesionales como los docentes hacia la zona central del país a ciudades como Caracas, Maracay o Valencia, otros optan por cambiar de oficio. Algunos prefieren dedicarse a la economía informal debido a la precariedad de los salarios. Quienes aún permanecen en la docencia dan clases con sobrecarga de alumnos, pues la oferta de docentes ha mermado. 

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