Taller Violencia Basada en Género VBG Miranda

Comunidades rurales contra la masculinidad hegemónica

La capacidad de expresar las emociones se desarrolla desde la crianza, junto con los valores, creencias y experiencias de las personas. Un hombre que habla sobre lo que siente, llora y muestra su afecto podría ser visto como frágil, si está inmerso en una cultura de masculinidad hegemónica. La misma que asocia a lo masculino con la dureza, violencia y poder. En cambio, este mismo hombre, puede ser promotor de las nuevas masculinidades en ese contexto que ha normalizado dicha conducta.

En las comunidades rurales los patrones de la masculinidad hegemónica están presentes en las dinámicas y relaciones. Así lo comenta Adriana Iglesia, coordinadora del componente psicosocial del proyecto Huertos Familiares. 

¿Qué es la masculinidad? 

La masculinidad está asociada a rasgos, comportamientos, símbolos y valores, que interactúan junto con otros elementos como la etnia, la clase, la sexualidad o la edad y que se manifiestan en un amplio sistema de relaciones, asociado al poder y la dureza. 

En 1985 la socióloga Raewyn Connell, definió la masculinidad hegemónica como el modelo de comportamiento masculino que se impone y origina desigualdad. Según Adriana Iglesia, está en 22 municipios a nivel nacional en comunidades de alta vulnerabilidad social y rural donde se trabaja con enfoque transversal de género.

‘’A través de espacios formativos de reflexión y conversación, explicamos qué es el género, cuáles son los roles, estereotipos, cómo fortalecen al hombre y a la familia, cuáles son las consecuencias sociales. Estas diferencias en los roles se ponen en discusión y en cómo inciden en la violencia basada en género. Mediante dinámicas y prácticas de la cotidianidad se comprende mejor el tema’’.

Adriana Iglesia

El propósito es que todas las personas participen en la misma medida ya que cualquiera puede ser víctima de la masculinidad hegemónica. 

‘’La participación en los talleres ha sido mixta. En estas comunidades rurales hay patrones de masculinidad hegemónica muy marcada. El reto está en cómo se traducen las reflexiones en los modos de vida’’.

Experiencia de un hombre que rompe con la hegemonía

José Luis integra el proyecto Huertos Familiares, en la comunidad El Rincón del Municipio Benitez, estado Sucre. Comentó su experiencia:

‘’Cuando mi esposa comenzó en una escuela a dar clases yo me quedaba en la casa y realizaba las labores necesarias. Muchas veces tuve que cerrar la puerta porque cuando los vecinos me veían me hacían chalequeos, me hacían bullying. Yo considero que esto no me quita la hombría. Mis hijos ya están grandes, graduados y estoy orgulloso porque ellos también comparten actividades en el hogar’’.

Las nuevas masculinidades rompen con esta concepción normalizada. Estas exhortan a que los hombres construyan identidades libres de estereotipos y de violencia contra sí mismos, contra las mujeres y personas con quienes interactúan en la vida. 

Por ejemplo, el hombre puede considerarse rudo y poderoso, como también embarazado. 

Se ha demostrado que al momento del embarazo, el hombre atraviesa procesos físicos, psicológicos y sociales, por los que él puede considerarse embarazado. 

Para llegar a entender la decisión del hombre de definirse como tal, es necesario crear espacios de comunicación, apoyo y comprensión, como los que se establecen en las comunidades donde se desarrollan los talleres de género. Desde esta comprensión, la masculinidad puede ser construida con igualdad.

Precisamente los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que deben cumplirse en 2030, establecen en su objetivo número 5 “lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y niñas. En Acción Campesina trabajamos diariamente para cumplir este objetivo.